miércoles, agosto 30, 2006


Cuando me paseaba con ella, las cabezas de los paseantes se transformaban en gigantescos ojos que la miraban.
Cuando entraba en el metro con ella, los cuerpos de los que la rodeaban se transformaban en gigantescas manos que la tocaban.
Y cuando me besaba, su cabeza se convertía en dos labios que lentamente me devoraban.

* * *

El árbol se refugió en su hoja, la casa en su puerta y la ciudad en su casa.
Y yo me paseaba contemplando este espectáculo y viendo que el árbol ya era hoja, la casa puerta y la ciudad casa.
Por ello tenía que hacer esfuerzos para no esconderme en mis manos.

* * *

A veces, cuando me mira a través del espejo, siento un calor especial. Cuando retira su imagen del espejo, sobre la luna aparece la palabra libertad.

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